Divendres 25 d'Abril del 2014 - 02:27 0
usuari:
contrasenya:  

Vicent Reig Albero

La Historia Interminable - Capítulo 1


LA HISTORIA INTERMINABLE

(De Castelló a les estrelles)

De: Vicente Reig Albero

Dedicada a mis padres

 

La historia interminable fue escrita como serial en Facebook muchos fueron invitados a seguirla.

Ahora, retoma una fase grafica y compacta la cual no quiere decir terminada.

Capitulo 1

Hola. Soy Pepe. Moreno y de bella planta. Nací bajo un naranjo. Me levanté y vi una tierra preciosa: arrozales, huertos y zona baldía. Estaba en la ribera del Júcar, por en donde, desemboca el Albaida. Pero nada era mío. Ni siquiera el árbol en que nací. El amo, el tío Casimiro, se pensaba que le iba a robar naranjas. Tenía 12 años y era como uno más.

Hola, como nací bajo un árbol, me creí ser labrador, y todos los días presentarme a las ocho en la Obrera, para que me contratasen. Pero como era chico y desconocido, la gente no me consideraba. Yo, por no pasar hambre esperaba las meriendas del Severí Torres, la escuela. Allí me podía abastecer de toda clase de bocadillos. Sobre todo los de pan, aceite y sal.

Y pasaron los días en que se recolectaron las naranjas y luego venía la poda. Yo seguía durmiendo bajo el mismo naranjo y comiendo de las papeleras de la escuela. Aún así, me personaba en la Obrera esperando ser contratado. Y lo conseguí. Recoger las ramas sueltas de la poda. Era un trabajo sucio y quien me contrató lo fue a medio jornal. Yo era menor de edad. Fue en esta tarea, en que bajo un montón de leña me encontré un bulto blanco como el algodón. Era un ser vivo. Pero yo no lo había visto antes. En mi camisa lo escondí, y llevé.

Quitando el ramaje y hojarasca de los naranjos, dejé bien claro mi valentía. Ya empezaba a ahorrar. Y no se me ocurrió, más que comprar un solar algo a las afueras. Después se edificaría allí el cine California. Pero ahora era todo maleza y una rudimentaria cabaña de maderos en donde yo guardaba a mi animalito. Era un dragón. Lo cuidaba con dulces

En un principio se me contrataba para las faenas más sucias: esparcir el estiércol, quitar las malas hierbas, limpiar acequias. Pero era indiferente, Ya sabía yo que si valía, y eso quedaría claro. Al llegar a casa, sacaba mi parte infantil y en mi cabaña, jugaba con otros de mi edad: a correr, saltar, etc. Y asimismo, jugábamos con tonterías: cajas de cerillas, tacones, chapas, botones, huesos de fruta, navajas, etc. A mi animalito le puse el nombre de Feliberto

Más adelante, subí de peldaños y se me requería para poner cañas a las tomateras, recolectar alcachofas y hasta plantar fresones. Hubo un hombre Toset, que tenía caballo y carro. Tenía fama de cumplidor Hasta que se le murió la mujer. Estuvo un tiempo desesperado hasta que le dio a la bebida. Habló conmigo. Yo le haría las faenas. El se quedaría una parte Con muy pocas clases y el ebrio, aprendí lo necesario para manejarme con sus utensilios.

El tío Toset murió. Era un hombre triste, además de borrachín Al tener poca familia, Me legó a Canelo, el rocín, junto con el carro. Yo les monté algo parecido a una cuadra en mi solar de California. Ya poco a poco, cogí fama en llevar pesos en el carro, hacer surcos rectos y aplanar parcelas. Estaba cogiendo prestigio. Y mi dragón crecía. Decidí darle algarrobas.

Después de un bochornoso día estival, quería marchar con mis amigos. Así pues, me comí una tortilla española y salí. Jugábamos a "pase remite" y de pronto me fijé en el suelo. Había como una pelota de golf con incrustaciones de un dragón chino y en oro. Iba a cogerla, pero alguien me pisó la mano "Es mía". Eso fue cuanto dijo. Yo estaba dispuesto a pelearme con el tipo. Pero éste era muy raro

Quien me pisó la mano era un chaval. Menor en estatura y edad que yo. Su pelo era a puntas por todos lados. De vestimenta de túnicas y una espada a la espalda. Era chino, o algo así. "Es mi tercera bola", me dijo. Voy recorriendo medio mundo, buscándolas. Y al ver que cedía, cesó en envalentonarse. "Me llamo Son Goku y vengo desde el Japón. Aún he de encontrar más bolas del dragón

Por la sinceridad y la manera de envalentonarse, se pegó mi alma, con la de aquel chaval. Me despedí de mis amigos y lo invité a mi cabaña. Allí, la "petroliera" en el fuego y haciendo rosas de maíz. Comiéndonoslas, me interesé por su aventura. La epopeya de un niño que se enfrentó con el más terrible dragón de su país. El poseedor de las siete bolas de la fortuna.

Era llamado el dragón de la fortuna. Todos creían que poseía un tesoro-continua Son Goku-Arrasaba en las aldeas y vomitaba fuego en los campos de arroz. Luego se escondía dentro del Fujillama, que era su nido. En principio, para comer, le bastaba una doncella al mes, luego pasó a una a la semana y luego al día. La situación era insostenible. Entonces, me enfrenté con él

Me remonté el Fujillama con tres armas y las tres resultaron eficaces. Ya en la cima, esparcí "polvos pica-pica". El dragón salió enseguida a tomar aire. Entonces le lancé a la garganta un arma arrojadiza de cuerdas y bolas que le golpeaban. Aturdido, aproveché la ocasión para clavarle mi espada. El dragón murió. Pero antes vomitó su tesoro por toda la tierra. Eran siete bolas. Tengo el olfato del pendón ese, y así pues, no se me escapa ni una.

Le pregunté a Son Goku, que, ¿cuando fue eso? Me contestó que tras matar el dragón, todos los aldeanos le felicitaron. Y que las primeras bolas que vomitó el ladrón estaban en la ladera del volcán. Pedí dos deseos-me dijo: Una espada samurái, la mejor, y un medio de transporte rápido. Así fue como he llegado acá. Con mi nube supersónica. Y entonces, me la mostró. Una nube blanca de dos plazas que se mantenía a la altura del pecho, en suspensión

Tras terminarnos todas las palomitas, le invité a pasar la noche. Y allí estábamos, acostados ambos y con la nubecilla en el aire. Ya me desperté temprano. Tenía que enganchar a Canelo en el carro. Pero el chino había madrugado más. Me sirvió pan tostado con aceite y sal. Y además, un cuenco con arroz con leche. Quería conocer el término municipal, y que viajara con él en la nube Así pues, dejé el rocín de lado y me tomé un día de guía turística

Viajar sobre una nube era como sobre un cojín. Yo mismo yendo detrás, le iba mostrando: "Monteolivet", "La Paixerel.la", "El Bosc","Les Agoletxes", "La Manega" Secá"
"L' Utxera", etc. "La font amarga", "La font de Poveda", "El balneari de Santa Ana". "El Castellet", etc.... Incluso fuimos a la desembocadura del Albaida; a la "Gola". Allí pescamos en improvisadas cañas. Son Goku dijo: El deseo de mi tercera bola es quedarme en esta tierra.

Vivíamos juntos. Era un amigo ideal. Mientras yo iba con el carro tirado por Canelo. Resultó ser Son Goku un perito agrícola en temas variados. Sobretodo naranjos y arroz. "Es lo que se da en mi tierra", me dijo. Más ambos hacíamos nuestras fechorías de jóvenes. Pintábamos el monumento al maestro Fallos, Engañábamos al que nos vendía la regaliz. O poníamos nuestras marcas de pies y manos en las calles recién pavimentadas. Éramos así.

No siempre teníamos los dos trabajo. No obstante, teníamos por norma, la de invertir tiempo y dinero en la casa, que sería de los dos. Hicimos las bases y levantamos los pilares. Había un señor con bombín, que en su paseo matinal, nos observaba. Era extranjero, Pues bien, se nos terminó el dinero y la obra quedó por la mitad. Entonces se nos acercó el señor éste "¿Por qué paráis?""Falta de dinero", le dije. "Os contrato yo como albañiles". Dijo ser suizo.

Sacó de su cartera una tarjeta de presentación. Escribió en el reverso: "Para el capataz François, dos nuevos albañiles". Nos preguntó los nombres y los anotó. Según nos dijo, se estaba montando un palacete en Lausana, un lugar turístico junto a un lago y que estaba en Suiza, bordeando Francia. No teníamos ni idea de donde hablaba. Para nosotros, todo era más fácil, siguiendo a la nube supersónica. Esta, seguía los nombres que le dictaban.

Volamos de madrugada. Con y pan y chorizo para el viaje. Y llegamos al anochecer. El señor François no llevó a una cabaña a descansar. Nos teníamos que poner a trabajar al alba. Aquel sitio era precioso, con abetos por todos lados hasta lamer el lago cristalino. Nos dieron dos excavadoras. Una a cada uno y nos dijeron: excava de 50cm. a 5m En forma de "R" Vamos a horadar para la piscina. Yo lo entendí bien, pero el chino no conocía la "R" y creyó "L"

Entre que excavaba para una piscina en forma de "R" y Goku, en forma de "L", nos salió una patata. Un agujero enorme. El capataz se enfadó, pero nos dio otra oportunidad: trabajar en la balconada de la primera planta. Goku, tomó el plano y lo cambió todo. "Tu sigue tal y como yo he dibujado" -eso me dijo. Y trabajamos a buen ritmo una semana. El resultado fue excelente. François que no llevaba esa idea, la encontró mejor que la de sus planos

Los albañiles del palacete eran tan numerosos que teníamos barracas para dormir y un barracón para comer. Siempre en fila, esperábamos el rancho. Una camarera morena de piel muy blanca, ojos grandes y boca pequeña, se encargaba de llenar la bandeja de cada cual. Lo raro es que a Son Goku se la llenaba el doble. "¿Por qué a mí no?""Porque es más guapo tu amigo" "¿Y cómo te llamas?""Heidi". Le dije a mi amigo:"Esa va por ti" Y Son Goku, todo colorado la invitó un domingo a pescar

Heidi y Son Goku pasaron toda la mañana del domingo sosteniendo una caña cada cual. Pero como no picaban, las dejaron plantadas. Hablaron mucho. Cada cual de sí. Al parecer, la muchacha no había visto nada de mundo. Vivía en las montañas con su abuelo cuidando cabras. Pero hubo una epidemia que mató a muchas. Les faltaba dinero para más. Y Heidi tomó la iniciativa de ponerse a trabajar. Del muchacho le gustó cuanto decía de Castelló.

Siempre hacía las mismas preguntas: "¿Y allí no hay nieve?""¿Y es llano?""¿Y no hay cabras?""¿Y cómo son los arrozales y los naranjos?"Hi había que explicarle todo. Ya al final, se marchó triste, pero se recuperó. Fue a correos y firmó un cheque para su abuelo. También le escribió una carta en que le anunciaba nuevos envíos y de más lejos. Preguntó por su amigo Pedro. Son Goku me advirtió. "Creo que quiere venirse con nosotros" Yo meneé la cabeza.

Bastó una semana en que se terminó la obra, en que el "xino" me convenciera de tener un ama de casa en California. Pasado este tiempo, cobramos. Y los tres nos subimos en la nube. Fue un viaje más largo, porque éramos una plaza más sobreañadida y además el equipaje. En Castelló todo seguía igual. Hable con el vecino. Este había cuidado de Canelo y el dragón. Simplemente les daba sus algarrobas a su tiempo

Al llegar a casa, no nos pusimos a terminarla enseguida Aunque teníamos dinero suficiente para ello. Se empezaba la temporada de recolección de naranjas. Yo con mi carro, me dedicaba al transportarlas y mi amigo a recolectarlas, como uno más. Heidi hacía las labores de lavar, cocinar, etc. Pero lo que más le distraía eran los interminables paseos. Llegó a coleccionar semillas que plantaba en lo que sería el corral y hacía colección de bichos.

A Heidi le encantaban aquellos parajes. Pero, no todo era rosa. Descubrió plantas de las que debería huir, como la zarza y la ortiga. Y además, otros animales como las culebras, sapos, mosquitos y lagartijas. Cuando se juntaron los tres para ver mi dragón, quedamos perplejos. Ya medía cinco metros de largo. Tenía todo cubierto de pelo fino y blanco. Son Goku dijo que era de los buenos. Que había dragones buenos y malos Y cada cual tenía su virtud. "Puede que algún día nos llevemos una sorpresa"-eso fue cuanto dijo

No solo era el último día de recolección de naranja. Además, era el primer día del bar "La Bodega", a una manzana de casa. Quedaron ambos en verse allí al terminar el día. Hicieron recuento de ganancias Y para celebrarlo, tomaron más de una cazalla, que no debieron. Salieron cantando. Heidi les tenía preparado un pavo asado y queso de su tierra. Pero al verlos en ese estado, les echó a la calle. Aquella noche, la pasaron al raso.

La noche la pasamos cantando y rondándole a Heidi, "Tesoro, que nos hemos quedado fuera"-y ni caso. Ya amaneció y se nos terminó el repertorio. En realidad estábamos afónicos. Nos abrió y cada cual se fue a dormir la mona. La resaca nos duró tres días. Íbamos como sonámbulos: mirando como terminar la casa También, el jardín de plantas y macetas de Heidi en una parte del solar. Y los perros y gatos que deambulaban por allí. Y Feliberto.

Ya pasado el mareo, nos abastecimos de material. Nos pusimos mano a la obra Y aún terminamos antes de lo previsto La casa constaba de planta baja y dos pisos. Abajo de todo, estaba el comedor, la cocina, un baño y un corral. Arriba, tres habitaciones y un baño. Y más arriba, una buhardilla y una terraza. El pesebre quedaba como cabaña adosada.

Murió Canelo. Yo mismo me lo encontré de buena mañana, inmóvil, tumbado sobre la paja. Llamé al veterinario y me desentendí. Sólo recuerdo que al poco lo cargaron en un carromato. ¿Era hora de desistir en ser labrador? Y me decía que si. En el establo quedó la nube suspendida en el aire, la de mi amigo. Feliberto saltaba para mordisquearla. Pero entonces me di cuenta que más que saltar, volaba. Algo podría sacar de él

Los arrozales en el término iban menguando. Son Goku se hacía las mismas preguntas que yo. Pero el jugaba con ventaja. Aún le faltaban cuatro bolas que encontrar. No tenía prisa. Si no las encontraba, vendrían a él. A medio día, mientras Heidi barría, sucedió algo extraño. Entró en la casa un gato persiguiendo a un canario que malherido no podía volar. Echó al felino a escobazos y recogió en sus manos al pajarillo

Desde aquel momento del pajarillo, se terminaron de ver más gatos por la casa. Eran unos abusones. Se fueron a vivir al cine California que se estaba construyendo. El canario se llamaba según dijo: Piolet y cantaba muy lindo. Heidi le puso el betadine y le vendó. Luego lo dejó en una jaula, en la pared, entre la cocina y el corral. Cantaba alegremente cuando oía al agua. Además apenas comía alpiste y bebía agua también. Era una alegría

Al pajarillo le llamamos Piolet. Yo estaba ocioso. Decidí enseñarle a hablar. Son Goku tenía la nube maltrecha de tanto mordisqueo de mi dragón. Dijo que iba a por su cuarta bola. No entendí, su nube, no iba. Pero dijo que estaba en Xátiva, y que cogería el autobús de los Juanes. Su bola estaba en el castillo. Mientras tanto, se curaba el ala de Piolet y cantaba que era un primor. Hasta Heidi, se enganchó a cantar.

Yendo por las calles de Xátiva, muchos setabenses se pensaban que era carnaval Y es que no era normal, ver a un muchacho con túnica y espada. Otros, se pensaban que era de los de "Are Crhisna". Lo cierto es que por su olfato, el xino se subió a las casas más altas. Allí, sin pagar entrada, ni guía, se dirigió al foso de los leones. Había un agujero de ocho metros de caída hacia un llano en donde vio la bola. Saltó. Entonces vio un león amenazador.

Cuando me di cuenta de que el pajarraco sabía más palabras que yo, lo dejé estar. Me fui al establo. Feliberto se había comido en un día, casi la ración de una semana en algarrobas. Era tan grande que no cabía en la estancia. Quise probarlo. Abrí de par en par la puerta y me subí a su gráznate Le di dos patadas a sendas orejas y salió zumbando fuera del establo, hacia arriba. Si le daba a la oreja derecha, hacia allá iba. Si la izquierda, lo contrario.

Era sencillo manejar el animalito. Si estiraba mi cuerpo sobre su cabeza, ello significaba que quería bajar. Si me dejaba caer de espaldas, subir. Y fue tal el viaje que me sentí en otro mundo. Su pelo sedoso y blanco me invitó a una siesta. Me tumbé de espalda y me dormí. Ya no recuerdo cuanto tiempo pasó. Pero al despertar me vi en medio de las estrellas y la Tierra azul, lejos de mí. Me asusté y di la vuelta. Pero no hizo falta, hablaba como yo.

Se edificó mucho por alrededor de nuestra casa. El monumento al maestro Fallos, presidía la barriada de California. También se terminó de edificar el cine-teatro, Heidi nos abonó a los cuatro al palco principal. Y mientras tanto, había comprado una radio que siempre iba en marcha. La radio, Piolet y Heidi cantaban al unísono. Se oyó un estruendo a medio día. Yo con el dragón nos dimos un porrazo en volver a la cuadra.

Son Goku frente al león en el foso. Se lanza bajo él, dando la espalda al suelo. Le rasca la barriga. El león venga reír sin parar. Al final, le da por acariciar y lamer al xino. Este coge la bola y empieza la escalada del foso. Al final, a salvo. Tenía un deseo especial para ésta bola Nada más ni menos "que no faltase dinero en la casa y sus habitantes.

Son Goku volvió a casa más contento que unas Pascuas. Llegó con "Los Juanes" Ha todos anunció que tenía la cuarta bola, y lo que le había pedido. No entendieron "¿Donde está el dinero?" "Hay que saber pedirlo-contestó. He hizo una demostración. Dijo:"pan" y en aquel instante, metió la mano en un armario de cocina y vio el dinero. Y así funcionaba todo. "Verdura" y aparecía dinero en la nevera. "Algarrobas" y Feliberto estaba tumbado en él

"Voy a enviarle tres mensualidades a mi abuelito de los Alpes"-dijo Heidi. "Pues yo voy a comprarme terreno en la Paixarel.la para labrarlo. I otro en la Utxera para hacerme un xalet"-dijo Son Goku. Mientras tanto, yo me remiraba una propaganda que dejaron por la puerta de buena mañana: "Peter Pan & Garfio: se alquilan y venden todo tipo de naves siderales. Turísticas, mercantiles, monoplazas....lo que quiera.

Abajo, junto a la cocina dormía Piolet, siempre con la puerta abierta. En la planta superior, el xino y yo ocupábamos sendas habitaciones, y aún restaba una vacía. En la buhardilla, dormía Heidi, siempre acostumbrada a las alturas. Yo no me desapegaba del folleto. Hasta en el cine. Fuimos como cada martes a la sesión "fémina". Hacían una de Cantinflas y me dormí. A mitad película, me desperté con la palabra:"colonizar"

Cuando me desperté, pregunté a Son Goku ¿que cuánto dinero se podía gastar? Y me respondió que todo el que quisiéramos. Y añadió:"y si no, aún me quedan tres bolas para usar". Entonces, me hice un plan. Quería examinar el Sistema Solar y a ser posible, montar colonias. Me tomé todo un día, para viajar con Feliberto. La luna la descartamos, allí no había nada. En Marte daba el sol. Buena para los amantes del calor. Algunos satélites de Júpiter eran ideales y los anillos de Saturno, medicinales

A raíz de la última bola, nuestro nivel de vida, aumentó considerablemente. No ya sólo por la nevera, el microondas, la calefacción, o el aire acondicionado. Habían entrado muchas cosas en casa. Pero las más relevantes eran el teléfono, la T.V. y un Ferrari descapotable. Con él, se paseaba la Heidi por el mercadillo de los jueves. Piolet tenía un problema, que ya no volaba sino a estrellarse en la T.V.

Si ellos se gastaban cuatro perras, yo gastaba una fortuna. Me hice empresario y entrevisté a un joven como superintendente. Un tal Tintín. Con el teléfono hacía mis gestiones: derechos de propiedad, suministro de material de construcción, búsqueda de ingenieros, mano de obra, constructores. La compañía Peter Pan & Garfio no me podía dar tanto servicio. Si alguien me requería, enseguida iba con el dragón

¡Atención! Desde el cielo se veía venir un cometa, bueno, un asteroide, bueno, no se sabía bien que era, pero venía derechito. Yo temblaba ante su inoportunidad en mi negocio. En realidad, eran pitufos prófugos del País de Nunca Jamás. Nadie adivinaría como consiguieron hacerse con una nave espacial que era una tarta.

Los diminutos hombres azules se comportaban como piratas. Habiéndose comido todos los víveres, le dieron bocado a la misma nave espacial. Y ésta, pasó de asterisco, ha ser simplemente un engranaje de frenado. Lo habían hecho en el borde de la olivera que dista de la Iglesia en Castelló. Como hormigas, se dispersaron por toda calle y casa. Querían hartarse de salado. Y cualquier agujero era bueno para meterse

Los diminutos corre que te corre, iban metiéndose por entre los desvanes, los pajares, las despensas, las cocinas etc. No tenían freno Yo con el permiso del consistorio, mandé se hieden filas de habichuelas y que terminasen todas en el maestro Fallos, en el monumento. Cuando acudieron allí, vieron un saco lleno y una trampa. Un toldo que los taparía.

El toldo cayó sobre ellos y quedaron atrapados. Algunos vecinos me ayudaron a diseñar una nave especial como, aquella con la que habían venido. Las mujeres se afanaron en el dulce. Los metimos en la nave y los enviamos a paseo. Entonces se personó uno retrasado. Harto de salado ya, se pasó mucho tiempo haciéndose una tarta."Esto sí que no".-dije

Esto ya no lo aguantaba yo. Le cogí el pastel y se lo estampé en la cara. Acto seguido, lo cogí del pescuezo y me lo llevé a rastras. Me lo llevé a casa. Allí estaban todos. Piolet volaba suelto. Yo cogí al patufet y lo encerré en la jaula. Todos me miraban asombrados. Me fui a mis oficinas en Señera. Aún se oía llorar antes de que cerrara la puerta.

Tintín me puso al corriente. "Estamos invirtiendo todo en Gaménides, una luna de Júpiter. Se ha construido un pueblo. Pero le falta polideportivo y zona industrial, incluso el campanario" ¿Y qué más?-le pregunté. "Pues lo ideal es que, al haber mar, limpiáramos la costa y edificáramos un paseo marítimo. Eso atraería mucha demanda" Tenía razón

Pasó un tiempo en que todas las sugerencias de mi superintendente fueron cumplidas. Todo se construyó. Lo llamé Vila Novísima de Castelló de Gaménides. Pronto, empezarían los negocios Esperaba ganar mucho dinero e invertirlo en Europa, otra luna de Júpiter y fundar algo parecido. Ya, por aquel entonces, ya se usaban móviles e internet. Y el pitufo se moría de pena

En casa el patufet dormía. Después de la rabieta, ya no se lo oía. Lo mirábamos por si se había muerto. Pero no, roncaba. Sólo despertaba una noche a la semana. Y entonces se ponía muy activo, pues le dejábamos la jaula abierta. Reparaba todo. Igual hacía de albañil que arreglaba la T.V. ,o pintaba la casa. Lo remiraba todo viendo que estaba roto. Lo arreglaba, y a dormir. Yo empezaba a hacer ganancias. Las primeras, venían de la clase adinerada.

Mientras yo rellenaba formularios para adquirir el satélite de Europa, a Tintín se le sumaban las ofertas de compra. Y ahora, también de la clase media. Vila Novísima de Castelló era un éxito. Pero yo, ya pensaba en la Vila Nova Ultra de Castelló. Sucedió que la gente de California y en todas las barriadas, muchos, no iban a trabajar. Se quedaban dormidos y siempre pensando en dormir

Era una epidemia. Se dormía en cualquier sitio y a cualquier hora. Ya la actividad se paró. Quien andaba por las calles, era tomado como sonámbulo. Y se dormía en el pajar por la mañana. A medio día, en la puerta de casa A a la tarde, en el balcón. Y a la noche en la cama. El consistorio dio un aviso a la OMS y se personó un estrafalario personaje extraído de un cuento. Se trataba de Pepito Grillo

Llegó Pepito Grill al anochecer. Se encontró un pueblo fantasma. El alumbrado siempre encendido. Las tiendas abiertas, Y la casas aireadas, abiertas de par en par. En donde primero fue, es a mi casa. Tenía noticias de mi pitufet, al que llamábamos Flex. Se acababa de despertar. Lo que le dijo, es que ese, no era su caso. Lo suyo era crónico. No obstante, charlaron y Grill se machó con unas recomendaciones. Las escribió y se repartieron como propaganda, para cuando cada cual, despertase

Las hojas terapéuticas esparcidas, no contenían sino un simple ejercicio de gimnasia. Quien lo practicase no podía dormirse de repente. La hoja, explicaba: "Mantenga el dedo gordo de la izquierda en la nariz. Cabeza mirando a lo alto. Caminar en ésta postura, y a la pata coja, al menos tres metros". La gente lo leía y lo practicaba. Todos en realidad lo practicaron. Grillo avisó, que todo ello fue debido a la mosca "tsé tsé. Y que solía habitar en promontorios rocosos.

Las autoridades pensaron enseguida en el Castellet. Había que encontrar a la bruja Pinta. El tío Perico tenía un perro rastreador de personas. Fue él, quien dio primero con la cueva. Perico entró y fue muy bien recibido. Pero mientras tomaba el té con la Pinta, su perro rastreador dio con una caja de cerillas agujereada. Era la el cubil de la mosca. Se la quitó y la presentó en la policía. Pasó un tiempo, en que éstos cercaron el Castellet y la bruja fue detenida por delitos contra la humanidad.

Una vez capturada la causante de tanto mal, había que enviarla lejos para que no hiciera más fechorías. Yo mismo diseñé una nave espacial en donde la atamos. El objetivo: "El País de Nunca Jamás". Y hacia allí fue. Sin embargo el mal persistía. Ahora, no había quien durmiese. El panadero, igual trabajaba de día que de noche. El carnicero, la modista, el fotógrafo, la peluquera, etc. A todos les daba igual trabajar y atender de día que de noche. Era la plaga contraria. Un desastre.

Era el efecto secundario de aquella extraña gimnasia. Grillo hubo de recurrir a Flex, el pitufet que le aconsejo. Y ahora el remedio había de ser simple. Había que hacer una tarta gigante y que todos comieran de ella. Se eligió la plaza del doctor Picornell como lugar ideal. Y el chef no había de ser otro que el propio Flex. "Más azúcar. Más calabaza. Más almendras. Más trufas" El resultado fue efectivo totalmente. Todos se fueron a dormir con la barriga llena, y se curaron de todo

Tintín había vendido todas las parcelas de Gaménides. Había ganado un pastón. Le pedí sugerencias para que Europa fuese otro éxito. "Como en éste satélite no hay mar, se podría explotar el ambiente deportivo". Me pareció una buena idea. Pronto estuve con mis ingenieros y constructores en Señera haciendo planes para una gran macro zona esportiva en la que no faltara de nada.

Europa se iba a construir a conciencia. Además de la zona residencial a la que se la llamaría Vila Nova Ultra de Castelló, había numerosísimas edificaciones. En la zona de ocio, parques, jardines, feria, circo, etc. En la zona cultural, museos y bibliotecas, ambos variados. Y en la zona deportiva, tres estadios, dos pabellones olímpicos, piscinas, canchas, hipódromo, canódromo, campos de golf, etc

¿Y qué pasó en Castelló? Pues que al venir la salud pública, estaban todos eufóricos. El consistorio anticipó en un mes, las fiestas de fallas. El cine California, de tanto emitir películas en cuando la gente no se dormía, acabó por estropearse y cerrarse. Grill y el pitufet Flex departían mucho, sobretodo de medicina. Siempre iban pegados. Pero Flex quería dormir y Grill se vino a vivir a casa de gorra. Así, por las buenas.

Yo tenía las oficinas en Señera, pero dormía en mi casa. En la planta de arriba. Allí había una habitación más para Son Goku y otra vacía. La Heidi, seguía durmiendo en la buhardilla. Y los otros tres inquilinos, abajo. En la jaula abierta y pegada a la pared vivía Piolet. Bajo suyo, y cada uno, en una caja de zapatos: Pepito Grillo y el pitufet Flex. Este último despertaba de semana en semana Y Piolet era para Grill, el despertador de las ocho.

Heidi era el ama de casa. Quien lavaba, limpiaba o cocinaba. Le había enviado un cheque millonario a su abuelito. Ahora, se paseaba feliz en su Ferrari descapotable por todo el pueblo, haciendo las compras. El polo opuesto era Son Goku que yendo en bicicleta, se alargaba a sus terrenos en la Paixerel.la. Allí plantaba de todo: tomates, pimientos, alubias, habas, berenjenas y hasta fresones. También tenía un jardín muy particular con árboles frutales y hierbas

Un día, un estrafalario personaje llamó a la puerta. Estaba vestido de una sola túnica, muy vistosa con encajes, y de anchas mangas. Tenía una gorra sin visera. Preguntó por el amo de la casa. Yo no estaba. Pero aquel señor tenía que entregarme algo en persona. Ante la insistencia, le prometieron que en cuanto llegase me darían el recado. Y éste no era otro, sino un banquete sideral. Una jornada de hermandad entre los más ilustres representantes del universo conocido. Eso era el recado: una invitación

Llovía cuando Heidi con un paraguas nuevo, marchaba por una calle solitaria. Y allí en la acera vio sentada a una niña de larga melena rizada. Lloraba. No cesaba en decir: "el mundo está muy mal", "el mundo está muy mal" "el mun....Heidi se la llevó a casa. La secó y la acostó arriba. Le puso al lado un globo terráqueo con gorro, bufanda y abrigo. Además, le cosió una colcha con todos los países del mundo, cada cual con su animalito

La misiva del chino estaba dirigida a mí como inquilino colonizador del Sistema Solar. Y el remitente era un tal Fu Manchú, dueño de la Vía Láctea. ¿Habría de asistir? Antes consultaría con Son Goku. Mientras tanto Grillo visitó a la paciente que acababa de despertar. Se llamaba Mafalda. Y no paraba en repetir "que el mundo estaba mal". Pepito dijo que padecía: "Catastrofismo infantil". Necesitaba reposo y no preocuparse tanto

Yo acepté la invitación. Mafalda fue enviada a un balneario. Piolet cantaba sábados y domingos el el auditorio. Pepito Grillo fue nombrado médico superior del ambulatorio y Son Goku hacía experimentos en su parcela: peras con sabor a pan, melones, de sabor a nata, palmeras con dátiles de azúcar, flores comestibles, patatas con sabor a paella

Son Goku y yo decidimos ir juntos a la jornada de confraternidad estelar. A la salida del Sistema Solar había un letrero muy grande en donde se avisaba que dicho Sistema era de Fu Manchú. Y además, estaba retratado su rostro. Un chino con el sombrero de cono, ojos almendrados, orejas puntiagudas y dos hilillos como bigote. Pues bien, los había letreros como éste, por todos lados. Hasta llegar al destino. El planeta Gong

Llegados al planeta Gong. Tanto al dragón Feliberto como la nube de Son Goku, habíamos de dejarlos en alguna parte. Pero no, todo estaba señalizado y había un parking. En éste lugar, encontramos naves espaciales de todo tipo: desde los monoplazas, a naves redondas, las más abundantes y otras más aparatosas. El material más dominante era el oro

Escoltados por dos guardianes fuimos llevados a palacio. Nos llevaron a un lugar muy lujoso. Pintado en oro, tenía columnas, espejos, cuadros y lámparas de araña. Todos los de allí, llevaban esmoquin y hacían roglillos. Yo iba informal y Son Goku ni se había lavado, tras cultivar coles con sabor a regaliz. Me puse a hablar con una chica hermosa que llevaba una diadema. Era princesa

Cada cual más acicalado que el de enfrente, con una copa en la mano, se preguntaban sobre los intereses del anfitrión. Los había reyes como los de Orión o Casiopea. Príncipes como los de las Pléyades. Presidentes como la de Pegaso, o simples colonizadores de satélites, como yo. Y departía con Laira, hija de Orión. Lo nuestro fue un flechazo a primera vista, Y llegó Fu Manchú. Se hizo silencio. Habló enseñando pergaminos de propiedad. Cada cual, había de darle lo suyo

Indignados todos los presentes, empezaron a abuchearlo. Alguien le tiró el contenido de la copa a la cara. Los que más la lanzaron al suelo. Y al tiempo que los más atrevidos querían cogerle, se escabulló. Entonces la estancia fue gaseada, y al poco estaban todos dormidos. Despertaron en las mazmorras de palacio, atados de pies y manos a las argollas de la pared sin más posible movimiento que el de acercarse el pan y agua

Éramos como una cincuentena, de los maniatados a la pared de aquella lúgubre cueva. Las mujeres sufrían cautividad en otra estancia. De vez en cuando, se personaba Fu Manchú. "Si alguien quiere verse libre de éste cautiverio, no tiene más que firmar el documento de donación de sus soles a su más conveniente emperador, o sea, yo". Y nadie le hacía caso

Estuvimos muchos días cautivos. El asunto se volvía insoportable. Son Guku tuvo una idea:"Digamos que sí, que firmamos, y mientras se vaya saliendo de esta ratonera, corred a vuestras naves y os largáis""Yo saldré el último y remataré el trabajo". Y así sucedió. En la misma puerta de la mazmorra a cada uno que iban soltando, les hacían firmar. Fu Manchú guardaba los papeles en un archivador.

Todos salieron claudicando a sus estrellas. Fu Manchú, en la puerta misma de la mazmorra les hacia firmar. Y lo hicieron todos. Son Goku se perdonó el último. Llevaba un pitillo en la boca. "¿Tiene fuego?""Bueno aquí no se debe fumar, pero haremos una excepción". En el instante en que sacó el mechero, Goku se lo arrebató y quemó el archivador. Luego se dio a la fuga. De dos silbidos, aparecieron Feliberto y la nube. Y ya no se les volvió a ver

Aunque Fu Manchú envió mucha guardia en busca de los antiguos prisioneros, quedó defraudado. No consiguieron coger a nadie. La furia del dictador se encendió más y más, Hasta el nivel de querer conquistar todo el universo conocido con las propias armas, y si no, fabricar e inventar para el arsenal. Y ésta tarea se propuso. Nosotros volvimos a casa, como si nada. Fue como si hubiésemos estado en un mal sueño

Mientras estuvimos fuera, Mafalda ya pasó del balneario a vivir en la planta alta de nuestra casa. Se pasaba los días viendo escaparate. Pero no lo que se mostraba, sino el precio. Decía: "Para unos tanto y para otros tan poco". Y de allí, no se la sacaba. Grillo, como médico personal, ya había caído en que era cosas de su carácter. Mientras tanto Piolet triunfó en el Palau de la Música de Valencia. Ya le llamaban, el segundo Pavarotti. Su fama se extendía sin cesar. Ahora le contrataron para Milán y Londres

Son Goku volvió a su terruño en la Paixerel.la. Estaba haciendo tomates con sabor a flan. Yo me rompía la cabeza por hacer una pista de patinaje en Europa. Pilolet triunfaba en París. Pepito ejercía de facultativo en el ambulatorio de Castelló Flex dormía. Heidi se fue con su Ferrari a Madrid a hacer un "casting". Quería ser "top model". Y la "recuperada" Mafalda hacía de ama de casa. Para ella, todo estaba caro, por las nubes

En un puñado de horas, podría personarme en Orión, y ver a mi princesa. Siempre pensaba en ella. Pero eran tiempos malos. Fu Manchú estaba armándose y tenía guardias por todos lados. De un momento a otro, iba a estallar la guerra. Mejor no viajar. Pero no podía concentrarme en mi trabajo. Son Goku terminó su obra maestra: calabazas con sabor a ajo. Y ya se dejó de labrador, para irse a la Utxera. Yo le tomé el relevo de labrar

¿Pero qué le había hecho Son Goku a éste terreno? Sólo daba hierbajos y nada más. Me desesperé. Monté a Felibeerto y emprendí el camino de la constelación de Orión, Pero a mitad de camino me tropecé con Mis Marvel. Hablamos. Fu Manchú había declarado la guerra y estaban del otro lado, todos los héroes de la factoría Marvel. La guerra se avecinaba larga. Y lo mejor que debería hacer, era refugiarme en mi lugar, Aunque no había lugar seguro

Heidi tras triunfar en Madrid, ya era Mis España, y ahora, la solicitaban en París. Piolet fue requerido en New York. Después haría una gira por Sudamérica hasta volver a USA. Yo languidecía por mi amada y opté por burlar la guerra y presentarme ante ella. Lo hice y lo conseguí, aparqué al dragón en el jardín e hice una serenata. Ella en el balcón, me miraba con amor

En mi segundo viaje por rondarle a mi amada, tuve muchos percances. Misiles que se cruzaban en mi camino, rayos, bombas. Temía por se le dieran a Feliberto. Hice mi ronda y a la última canción, Laira decidió darme su primer beso. Ya amanecía en aquel sol, en que me marché, pero esta vez, dando un rodeo. Llegué a una tapia de ladrillos enorme. Allí había un letrero. Ponía: País de Nunca Jamás, pocos salen de aquí.

De todos los amigos, la más voluntariosa era Mafalda. Además de ejercer de ama de casa, le sobraba tiempo. Ella quería ayudar a los desvalidos. Empezó montando una residencia para ancianos, pero como no tenía licencia, la desmontaron. Lo mismo sucedió con un jardín de infancia. Luego quiso ser asistenta sanitaria, pero no tenía estudios; ni para acompañar al enfermo en la ambulancia. Se empeñó en estudiar esto último, por correspondencia.

A Mafalda entre las tareas de casa y sus estudios, aún le quedaba tiempo. Entonces, se ponía un letrero que decía: "Quiero ayudar" Y a veces, ayudaba a alguien a cruzar la calle, cargaba con un peso o hacía recados. Pero la gente la miraba con recelo:"Esa niña es tonta". Aprobó el cursillo, pero no, las prácticas. Se mareaba en las ambulancias. Entonces intervino Pepito Grillo y la empleó en el ambulatorio para menesteres poco relevantes.

Volviendo una vez de la lejana Orión, me encontré con una botella con mensaje. La pesque. Decía: Soy prófuga del País de Nunca Jamás. Me arrepiento de mis delitos. Añado mis coordenadas.....(y las ponía).. Venid por mí. S.O.S Estoy en un monoplaza. Firmado: Pinta. La vieja bruja, se había escapado. Yo ese día estaba de buen humor tras recibir mi beso. Así pues, me dispuse a rescatarla. Y ello no fue fácil. Sobretodo subirla a Feliberto

Pinta estaba realmente arrepentida. La dejé en el Castellet y le requisé la escoba. Luego di parte al consistorio. La bruja se quedó en su cueva, con su calceta y sus pucheros. Ya no volvió a molestar más. Mientras, Son Goku había construido un funicular para subir al todo de la Utxera. Antaño, estaba llena de chalets, pero ahora, la gente prefería las colonias.

En un principio, la guardia, los fieles y secuaces de Fu Manchú avanzaron en una gran ofensiva conquistando seis de las constelaciones, En Casiopea, fueron frenados en su avance, Ahora, la partida estaba a favor de los héroes Marvel que les hacían retroceder. Y ahí estaba la Masa, la Antorcha Humana, el Capitán América, la Cosa, Thor, etc. He aquí una imagen de un soldado, secuaz del dictador

El último viaje sideral con el dragón, fue extremadamente peligroso. Puede que la guerra esté en su cenit. Se luchaba en las puertas de Orión. Iron Man la defendía. Creo que estaré una temporada sin viajar. Me quedaré labrando en la Paixerel.la y penando de amor. Le haré alguna visita a Son Goku, dicen que en vez de xalet, se está construyendo una pagoda con un jardín "taoísta"

Ni el desastre de la labranza, ni la distancia de soles, ni la guerra, ni nada, me hará desistir de mi amor a Laira.

Como no sacaba más que hierbajos de la parcela, y no podía pensar como para ayudar a Tintín, resolví en hacerme un virtuoso de la guitarra. Yo escribía las letras y les ponía música. Siempre claro, pensando en ella. Mientras tanto, Heidi volaba de París a Rio de Janeiro. Le llovían contratos de anuncios. Era la candidata principal a Miss Universo. Pero ya se vería

Así pues, la fama de Heidi subía como la espuma. Tras triunfar en la pasarela de Río, ya era Miss Universo. Le salían ofertas de anuncios por todos lados. Además, cortos de T.V. y cine, mucho cine. Se le podía sacar mucho partido, pero la Heidi fue tajante:"No enseño el culito, ni pienso besar un guaperas. Mi amor es Son Goku, un amigo" Así de tajante era. El "xino" Son Goku se acababa de enterar por la tele que era el novio de la Heidi y le gustó la idea.

La bruja Pinta, como todas las brujas, se regeneran. No mueren. Tras hacerse muy viejas, toman un bebedizo y al poco vuelven a una nueva juventud. Esto es lo que hizo Pinta. Ya era joven y formal que desde su cueva vio pasar como a una muñequita azul No cesaba en decir: "me he perdido""me he perdido". Pinta la lavó, le dio ropa y la acostó. No sabía que era una pitufina. Estos sufren amnesia si es que no duermen al menos una semana y luego reverberan

Heidi llamó a sus amigos por teléfono para darles la nueva buena. ¡Claro que está, que se puso Son Goku!"Enhorabuena, pero debiste esperar a que me declarase"- esto fue cuanto le dijo. Y ella le respondió: "¿Aquí, quien gana más dinero? Ambos cortaron la comunicación para no hablarse más. Y por el tiempo, sin apenas darse cuenta la gente, había una epidemia de bostezos en Castelló. Los médicos, y Pepito entre ellos, decían que era hambre o sueño. Pero no. No era nada de eso.

El bostezo se contagia por imitación. Y ya bostezaban pacientes, médicos, enfermeras, y todo el pueblo. Era difícil saber, quien padecía la patología. Grillo le pidió en una nota el remedio al pitufet Flex que despertaría esa noche. Pero lo hizo antes, y es que vino Pinta al ambulatorio con la pitufina. No sabía qué hacer con ella. No sabía, ni decía nada. Mafalda la cogió de la mano y se la llevó a Flex. La pitufina Plaf en verlo, le besó y se puso a dormir. Flex tenía que trabajar el remedio al bostezo

¿Y cómo le iba a Piolet? Pues tuvo una gira sudamericana exitosa. Ya iba a saltar el charco, tras una última actuación en New York. I ahí resbaló. En mitad del canto, se quedó sin voz. Estaba afónico. Los presentes se indignaron. Le echaron huevos, tomates, pepinos. Aquello resultó muy grotesco. Piolet salió del escenario hecho una furia. Y lo primero que se le ocurrió fue despedir al manager, el pianista y todo el equipo. Luego facturó todo el material para Castelló. Y no se le volvió a ver

En mitad de la noche en Castelló, sin haber ningún transeúnte ni luna, se oía un saxo. Un saxo que era una molestia y que además desafinaba. ¡Gamberro! ¡Vete a tocar a otro lado! ¡¿Será posible, la escandalera?!¡Que alguien llame a los municipales! Y llegaron éstos a los arrabales de la ermita y detuvieron al músico. Este no era, sino Piolet. Borracho como una cuba, se pasó durmiendo todo lo que quedaba de noche, en el retén...

La Heidi era la número uno. Ninguna le hacía sombra. Aparecía en todas las revistas de cine, de arte, de vestidos, de joyas y hasta de cotilleos. Las huellas de sus manos y pies, quedaron inmortalizadas en la conocida avenida de Hollywood. Su vida era un "glamour" continuo. Y ella fiel a sí misma, no enseñaba nada, ni besaba a nadie. Eso era, asunto de la "doble" No volvió a llamar a casa

Comprendí que mientras durase la guerra de los mundos, no debería encerrarme en mí mismo. Debería darme a mis amigos. Flex ya había escrito la fórmula de quitar bostezos. Se la dejé a Pepito, en el desayuno. Llamé por tres veces al representante de Heidi. Esta no se quería poner. Fui a la Uchera, Son Goku estaba meditando. No le interesaba nada. Ni mi presencia. Y me llamó la policía. Habían detenido a Piolet

Ya Piolet estaba hecho una piltrafa mientras dormía, hasta que despertó en su jaula de nuestra casa. Yo rellené todos los formularios requeridos y quedaba como tutor. Me lo llevé. "Espere, el saxo es suyo". Y perplejo también me lo llevé también. Lo encerré con agua y pan. Mientras tanto en donde los carteles, estaba el ejercicio para quitar el bostezo. Había que hacer el "pino" cada hora, hasta veinticuatro. Ese era el remedio propuesto por Pepito

La gente pensaba que el remedio era demasiado severo "Levantarse cada hora a la noche para hacer el pino. Y la mayoría no sabía hacerlo, o necesitaba ayuda". La opinión de Pepito era tajante: "A grandes males, grandes remedios" Y a la noche, en el silencio del pueblo dormido, se oía la voz del sereno: "Las dos, hora de hacer el pino". Y así, cada hora hasta cumplir las veinticuatro. Claro que hubo más de uno trastornado por el sueño.

Yo, con la idea de contentar a todos, les hice una casa de muñecas a Flex y Plaf, la pareja de Pitufos. Luego puse las bases del laboratorio, que Grillo me pedía desde hacía tiempo. Llamé por tres veces al "manager" de Heidi. Y en las tres me dijeron que estaba ocupada. Luego ya, cogí el auricular para acercarme a la pagoda de Son Goku. Otra vez estaba meditando. Le pedí, me dijera algo. Y me soltó: "Estoy enamorado de la Heidi" "Vaya vamos avanzando"

La vida en el estrellazgo suele ser breve. Pero no parecía ser ese el caso de Heidi. Mientras a ella la llamaban "el cuerpo", las que venían detrás seguían otras líneas de estética. Eran más flacas, "anoréxicas". El mercado lo requería, pero Heidi no daba su brazo a torcer. Su gran error fue el de tomarse unas vacaciones con Pedro y su abuelito. En ese tiempo, se hartó de queso y mantequilla. A poco, a poco, se hinchó y ya no era la misma. Ya no era rival para las "anoréxicas". Estaba demasiado gruesa y empezó el declive.

Mafalda en el ambulatorio. Flex y Plaf en su casita de muñecas. Piolet en su jaula tocando el saxo. Grill en su nuevo laboratorio, buscando un crece pelo eficaz. Son Goku, ¿que le pasaba por la mente? A casi todos los amigos los tenía controlados. Me fui por el funicular a ver al xino. Me dijo:"Iba a buscar la quinta bola del drac y que me diera una mujer, pero quiero a Heidi, aunque esté muy enfadado con ella. Cuando vuelva, si es que viene, no le digas nada"

Los acérrimos de la Heidi eran cada vez menos. Había engordado. Las ofertas de trabajo disminuyeron. Y ella, estaba harta. Ya pasó a engrosar como personaje importante del cotilleo. Y se le inventaban romances. La gota que colmó el vaso, fueron los anuncios de productos para adelgazar. Heidi era Heidi, y ello ningún potingue lo podía cambiar. Fue la única estrella del cinematógrafo a la cual nunca se le maquilló

Había organizado una merendola campestre con mis amigos. Y Mafalda no me dejó hacer nada. Antes de salir de casa recibí un telegrama de Heidi: "Vuelvo a casa dos semanas, en que despache todo". Y todos los amigos nos fuimos a la Paixarel.la. Había emparedados y pizzas. Para beber, por curar de malas intenciones a Piolet, sólo agua. Son Goku cogió una azada y cavó un hoyo. Y sacó la quinta "bola del drac" "Ahora sólo tenéis que pedir lo que queráis"-Eso fue cuanto dijo

Después de la comida y haber formulado nuestros deseos, jugamos todos a pillarnos y a subirnos por los naranjos. La pitufeta no. Y apareció entonces un personaje Marvel, Thor Dijo:"Pepe, la guerra de los mundos ha terminado. Fu Manchú está encerrado en El País de Nunca Jamás. Pero a pesar de ello, algunos seguidores huyen sembrando el pánico. Tened cuidado. Te entrego el "cetro" de Fu Manchú. Ahora, eres dueño de la Vía Láctea. Puedes contar con nuestra lealtad"

El día de la merendola fue apacible e inquietante. Cierto que pedí más poder y se me dio, ¡Pero también pedí a Laira! Ahora tenía un sueño inquieto. Con el cetro en mi almohada, alguien me lo podría arrebatar. Eran la cuatro cuando Flex me despertó. Subido a mi colcha dijo haber tenido doce hijos "¿Y donde estaban?”Están aprendiendo la casa. Cuando nace un pitufet lo único que sabe es corretear y aprender. Al cabo de una semana, maman y duermen" En aquel momento pasaron dos sobre la colcha. Continuara………


0
comentaris
INSERTA EL TEU

Dades de publicació

Data : 06-05-2012
Editor: postmaster
Autor: Vicente Reig Albero
Font: n/a
Remitent: n/a



El codi de verificació, es precís, per tal de diferenciar entre els usuaris de la web i els sistemes automatitzats d'inserció de comentaris (o spam), per a més informació sobre aquest tema us recomanem visitar el següent enllaç: http://ca.wikipedia.org/wiki/Captcha

Us assabentem que des del moment en que entreu a fer comentaris al web s'hi ha identificat l'IP de la vostra connexió a internet i aquesta quedarà registrada junt amb el vostre comentari.

Suggeriments importants per a comentar les noticies. Procureu no eixir-vos del tema de la notícia, llegiu els comentaris dels altres usuaris abans de publicar els vostres, sigueu clars amb el que voleu dir, els comentaris provocadors, fora de tema, il·legals o ofensius seran eliminats. Sigueu respectuosos amb els comentaris.

No alimenteu al troll.

Com qualsevol altra publicació, les opinions i manifestacions contingudes en les notícies, articles i comentaris publicats al web són responsabilitat dels seus autors. L'equip de redacció d'acicastello no comparteix necessàriament tot allò que es publica al web.